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Plaza San Luis Beltrán

Esta es la principal plaza del municipio; desde la formación del pueblo en época de la Colonia, los primeros habitantes destinaron un sitio común y abierto, fuera de la hacienda del capitán don Juan De la Hoz de Mequejo y equidistante entre los vecinos. Es así que desde ese tiempo este espacio siempre se ha considerado como el corazón de la vida social, cívica y cultural de la comunidad.

Pero los habitantes no vivían alrededor de la plaza; ellos estaban dispersos en diferentes sitios; allí construían sus casas y cerca tenían el campo para sus cultivos. No existían las calles como las vemos ahora; eran caminos, como hilos que se cruzaban entre la maleza y el bosque.  

Cuando el sitio de libres de San Luis Beltrán de Pueblo Nuevo tuvo una población considerable para la época, fue necesaria la construcción de una iglesia y también de un cementerio, y lo hicieron en ese sitio común, en la plaza.

Las primeras iglesias

Las iglesias eran de barro y techo de paja, y siempre estuvieron en el marco de la plaza, al igual que el campo santo donde enterraban a los muertos.

El terreno no era parejo, tenía barrancos, pues lo atravesaba un arroyo que venía de lo que hoy es la calle 2 y bajaba por la calle 3 esquina con la carrera 4, donde está la rampa que conduce a La Victoria.

En el año 1745, la reorganización poblacional del Partido de Tierradentro, lo que hoy es el departamento del Atlántico, afectó al sitio de libres de San Luis Beltrán de Pueblo Nuevo y los obligaba a abandonar el pueblo y localizarse en la nueva población de Baranoa. Pero sobresalieron tres personajes que alentaron a los vecinos a resistirse a tal desplazamiento de sus tierras donde habían vivido por muchos años, y fue aquí, en esta plaza, donde se reunió la comunidad y le hicieron resistencia a las disposiciones del virrey Eslava.

Es necesario darle la importancia a este sitio emblemático del municipio porque también se da el encuentro de dos caminos importantes en el departamento: el camino real que viene de Cartagena hasta Barranquilla y el que viene del río y comunica con el mar. Estos dos caminos determinaron por muchos años el desarrollo económico de esta región.

Pasó el Libertador

El 24 de agosto de 1820 llegó el Libertador Simón Bolívar en horas de la tarde a Polonuevo; venía de Barranquilla con destino a Cartagena. Se bajó de su caballo en la plaza y se dirigió a la iglesia. Esa noche pernoctó en la casa que perteneció a la familia Crespo, donde hoy está la tienda de la calle 3 con carrera 5.

El 16 de octubre de 1840 nace en Polonuevo el Estado soberano de Cibeles, independizándose primero de Cartagena y también del gobierno central de Bogotá. No se tiene conocimiento de dónde fue esta reunión de diputados del Barlovento que reunía a representantes de Barranquilla, Soledad y Sabanalarga, pero lo más natural es que se hiciera en la plaza. 

Construcción de la iglesia

En enero de 1890 empezó la construcción de la nueva iglesia en mampostería debido a que en dos ocasiones se quemó la anterior, que era de techo de pajizo. Es probable que a partir de esta construcción decidieran buscar otro sitio para el cementerio, pero esto no está confirmado.

La plaza la fueron rellenando para ir emparejándola. Allí los jóvenes practicaban deportes, fútbol, béisbol, chequita y juegos como bola de uñita. Algunos recuerdan que cuando jugaban fútbol, al patear la pelota, salía volando un hueso, o jugando a la uñita, cuando hacían el huequito en la arena, les aparecía una pequeña carabela. Las señoras de la época recogían los restos con mucho cuidado y los enterraban en el cementerio.

En la plaza San Luis Beltrán nos reunimos para las fiestas patronales de San Luis Beltrán y San Pablo, actos cívicos, deportivos, culturales; es el sitio de encuentro de las familias, de los amigos, de los niños con el parque que alberga, es el sitio de encuentro de la comunidad.

Hay muchas historias por contar de la plaza; es un sitio emblemático que llevamos en nuestros corazones porque ha pasado nuestras vidas, desde niños hasta la madurez; es un sitio que tiene vida, que siente y tiene mucho por contarnos.  

La foto muestra a la plaza engalanada con las fiestas patronales de San Luis Beltrán el día 9 de octubre de 1979. Las organizaciones religiosas entraban en ese momento a la iglesia para la realización de la misa patronal; al fondo se observa al padre Francisco Sierra en compañía del arzobispo Germán Villa Gaviria y otro sacerdote invitado.